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Reflexiones del martes 26 de mayo

Hoy me gustaría recordar la importancia de contar cuentos a nuestros peques. Leerlos, también está bien, pero es muy necesario escuchar los relatos que salgan de nuestras voces, porque son como música para sus oídos. Especialmente si las voces son la de la familia. De esta forma, se potencia la atención y concentración, se favorece la escucha y a su vez la expresión oral porque se van grabando en sus mentes palabras, expresiones y formas de comunicar. De este modo, también se refuerza el vínculo afectivo con la persona que lo cuenta.

Entre los cuentos que podemos relatarles están los que tenemos en casa, los de los métodos de aprendizaje, o los que escojamos para ellos de publicaciones actuales, que pueden ser no solo comprados sino tomados de la biblioteca. Si os decidís por esta última opción es una actividad muy bonita para realizar en familia. Podéis hacerles el carnet de la biblioteca municipal y visitarla con ellos, además, allí se realizan cuenta cuentos y muchas actividades lúdicas. Nosotros tenemos biblioteca de aula, y también la biblomozteca del colegio, que es más que un lugar donde hay libros, es un espacio para la creación en todos los aspectos, y donde procuramos que los niños y niñas vivan su visita como algo agradable, lúdico y especial que vincule la lectura a algo mágico y agradable.

Además de todo esto, es muy importante contar los cuentos populares que tengamos en nuestra memoria. Los cuentos de hadas son muy necesarios y no porque vayan a enseñar a los niños o niñas a “portarse” bien, ya que quizás para ello tengamos la fábulas u otro tipo de cuentos, sino porque enseñan a nuestros peques a enfrentarse a sus propios conflictos emocionales, y también a los que se van a encontrar en la vida. Los cuentos de hadas tradicionales, en su origen, estaban escritos para adultos, pero luego fueron surgiendo la versiones infantiles. Los hermanos Grimm , que eran alemanes, recopilaron toda una antología de cuentos a los que dieron origen aleman, pero se sabe que era una antología de cuentos europeos. También Perrault, escritor francés, dio forma literaria a cuentos clásicos como Pulgarcito, Piel de Asno, La cenicienta, La bella durmiente, etc, por eso algunos cuentos coinciden aunque con versiones diferentes.

Son precisamente los conflictos y la situaciones dramáticas las que cautivan a los niños y niñas, que tratan de averiguar qué pasa y cómo solucionan esos personajes los asuntos que les atañen, y de los que ellos toman nota. Cada cuento se suele enfrentar a una debilidad concreta de las personas: la glotonería en Hansel y Gretel, la vanidad en Blanca Nieves, o la rivalidad, la envida y todas las debilidades que suelen preocupar , a veces, a los niños, aunque no sepan expresarlo o dar forma a su preocupación. Cuando los personajes vencen y salen victoriosos, ellos se sienten tranquilos. Por eso algunos expertos afirman que en los cuentos de hadas las brujas, los ogros y otros personajes malvados deben morir al final para que los niños y niñas se sientan tranquilos y calmen los miedos y la tensiones que pueden sentir interiormente y que se canalizarían a través de los cuentos. Otras tendencias apuntan a que se haga en las historias algun trato con el personaje malvado para que, de este modo, se vaya enseñando a los niños a resolver los asuntos sin necesidad de matar a nadie.

En nuestro aula, casi siempre hago un trato con el lobo, al cual me da mucha pena matar, y por eso suelo decirles que puede quedarse en el bosque siempre que no moleste a los niños y niñas etc… como se le ha hecho daño en la defensa de su ataque, lo llevamos al veterinario, y después cantamos una canción del lobito que se cura. Es una versión muy edulcorada de los finales, pero creo que ellos con este final se quedan tranquilos. Mi opinión personal, como maestra, es que no hay que contar un solo tipo de cuento, al igual que no comemos un solo tipo de allimento. Creo que se pueden contar cuentos diferentes para que ellos se enfrenten a diferentes confictos, historias y personajes, y a diferentes soluciones.

Algo muy importante: por muy bien que yo ,u otra persona pueda contar un cuento, el que cuenta una abuela, un padre, una madre, o un familiar cercano ,va a ser para ellos el mejor. Porque eso se quedará en su mente y en su corazon para el resto de su vida. Personalmente, guardo hermosos recuerdos de Rapunzel, como un cuento especial que me contaba mi madre una y otra vez, y aún puedo escuchar su voz. Eso es un tesoro que guardamos siempre dentro. Pues eso, seguiremos hablando de los cuentos el próximo martes. ¡ Hasta mañana y a contar cuentos!