0

Cuento de Navidad para Esther

Las jóvenes aspirantes a “Hadas Maestras”estaban muy nerviosas el día del sorteo. A cada una le correspondería, al azar, un destino diferente en el que practicar la magia de la Escuela. Todas miraron al cielo,  esperaron,  y  entonces, la estrella polar de la nieve trajo a cada cual su mensaje…

52cbe7be3053e1c352b3edaa1158b176

Mila Marquis

El hada Esther abrió su papelito llovido del cielo y … allí estaba escrito: “Aula de cuatro años B, colegio Moctezuma. Cáceres”. ¡Qué curiosidad!!! Ella no sabía muy bien qué significaba aquello, ni a quién se iba a encontrar, o cómo sería todo en aquel lugar extraño. Pero, decidida, se encaminó a la dirección indicada. No hizo falta mucho tiempo para que sus  recelos desaparecieran del todo, porque en  pocos días se dio  cuenta de que el lugar que el destino  le había asigando era exactamente el suyo, el que estaba diseñado para ella: diecisiete niños y niñas maravillosos a los que enseñar y de los que aprender a la vez…

Aquello no era fácil… la magia de la Escuela solo fluye si las hadas saben utilizar sus poderes… Así es que el hada Esther puso todo su empeño en usar correctamente su varita mágica de aprendiza, para que la magia fluyera con rapidez. Y sí, con ayuda del Hada reina,  funcionó …

Los niños y niñas aprendían y aprendían cada día con Esther, y todos  la  querían más y  más, lo mismo que ella a ellos. Fue así,  sin darse cuenta, como la joven hada  Esther hizo de la escuela su hogar, y de los niños y niñas, su familia…

En  esos días de la Navidad,  cuando todo brilla en la tierra y en el cielo, fue cuando el Hada Reina supo que Esther ya estaba preparada para emprender su viaje, y  solo entonces, sustituyó  su varita mágica de aprendiza, por la de “Hada Maestra”. La jóven  entendió que, desde ese momento,  acababa de cumplir un sueño, aunque con  él, también la llamada a  partir hacia otro lugar…

Con pena, la joven Esther se despidió de sus niños y niñas y  también del Hada Reina, para emprender su propio viaje a la búsqueda de nuevos horizontes. La esperaban otros niños y niñas a  los que poder ofrecer su magia, y a la vez recibir la de ellos. Así es que  voló y voló, diciendo adiós con su flamante varita de maestra, mientras las sonrisas de los niños  y las niñas la despedían, llenas de cariño.

Aunque feliz, el Hada Esther, sin embargo, al volar, dejaba caer lagrimillas de nostalgia por aquel paraiso perdido… el de sus primeros niños y niñas… pero es  que eso es lo que forma  parte de la magia poderosa que acompaña siempre a las Hadas Maestras…el  que vuelan de aquí para allá, llevando sus poderes mágicos  a cualquier lugar donde se las necesite, y todo esto,  sin perder un ápice de ilusión, por siempre jamás. Y esto último es lo que, precisamente, las hace ser hadas…

Para mi querida alumna de prácticas de Magisterio, Esther Aliseda, deseándole que siempre, siempre, siga siendo un  hada de la  Escuela.

Cáceres 22 -12-2016